miércoles, 22 de junio de 2016

El diagnóstico (Edith Wharton)

Novela corta, escrita en 1930, en la que pone de manifiesto las reacciones de Dorrance, según difieren las noticias sobre su enfermedad, nos “abre en canal” sus dudas salpicadas de egoísmo, ante lo que parece inminente. Haciendo cómplice a Eleonor de sus temores.

Paul Dorrance y Eleanor Welwood, dos personas que aún conviviendo juntos, no son iguales los sentimientos que se profesan. Mientras en él, después de 15 años de relación, piensa que debe ponerla finEsta era Eleanor Welwood, desde hacia quince años la carga más pesada en su conciencia.” en ella su mayor deseo es seguir bajo su tutela, (su docilidad queda patente), además fue el detonante para que se divorciara del marido. En estas estamos, cuando recibe la noticia que los resultados de la pruebas que estaba esperando con gran recelo, son negativos, quedando al margen de todo tipo de peligro, es en ese momento donde se reafirma y toma mas fuerza la idea de abandonar a Eleonor; a sus 49 años le quedaba toda una vida para disfrutarla. Pero el azar le quiere jugar una mala pasada y encuentra en el suelo una vez que se han marchado los médicos, un informe desfavorable, con resultados totalmente contrarios a los que le habían vaticinado anteriormente “ ….los millones y millones que se creían vivos, como él lo había creído, y que de pronto se encontraban muertos,¡como él!”. Pensando que no le habían querido decir la verdad que el presentía, la reacción, aquí es donde esta la parte mas interesante y contradictoria de la narración, es pedir matrimonio a Eleonor; “Nunca había sido su intención -la del sano, enérgico, maduro Paul Dorrance- casarse con una mujer apagada por la que ya hacía mucho tiempo que había dejado de sentir algo excepto una amistosa ternura.” el apremio de lo que se le avecina y el calvario que le espera en esa figurada agonía, hace que tome esa decisión.“Se casaba simplemente para poner un centinela entre él y el espectro que acechaba en su umbral”. Ella accede de buena gana, e inician un largo y feliz viaje en el que cumple su papel de esposa, enfermera y confidente a la perfección.


Hacer mención al final, que no dejara indiferente
 a nadie. Uno llega a preguntarse quien es la victima y quien el verdugo, llegando a la conclusión que los intereses de las personas, están en muchas ocasiones por encima de los sentimientos, que los dos son reclusos de sus miedos, de sus mentiras y de sus conveniencias.

Edith Wharton nos hace reflexionar y profundizar mas allá de lo que estamos leyendo. El estilo preciso pero sin perder ni un ápice la distinción, nos deja siempre una sensación de asombro, mezclado con un poso de tristeza.


Mi puntuación es de 7 sobre 10.