jueves, 1 de diciembre de 2016

Otra vuelta de tuerca (Henry James) (DEBOLSILLO)

Escrita en 1898, estamos ante un libro de referencia en las llamadas historias de fantasmas y como tal, no podían faltar sobresaltos, secretos y unas dosis de inquietantes y sorprendentes apariciones que suscitará en el lector mas de un susto, por muy avisado que esté.

El autor al igual que en libros anteriores maneja de una manera muy diestra las cuotas de información y su planteamiento, y así lo que en un principio percibías como algo diáfano, en el transcurso de su lectura te puede parecer todo lo contrario. No solamente eso, sino que con ese proceder te induce de una manera calculada a aceptar como buenos todas sus tacitas propuestas, creo que no deja nada a la improvisación, todos sus adjetivos, silencios, vacilaciones son deliberadas, creando un universo magistral que solo él puede permitirse.

El libro nos narra la historia de una chica que es aceptada como Institutriz para la educación de dos niños. El tío oficialmente es el tutor debido a la muerte de sus progenitores, pero dejará en manos de ella todas las obligaciones para conseguir ese fin e incluso exige como premisa para la aceptación del cargo, que no se le moleste bajo ningún concepto.

Una vez que toma posesión y llega a la mansión de Bly donde tiene que realizar sus funciones y con el convencimiento por parte del lector que existe un afecto más profundo que el de patrono y empleada pese haberse visto solo en dos ocasiones, comienza a conocer al servicio y principalmente a Grose, la ama de llaves que en todo momento estará a su lado y que se convertirá en su confidente.

Cuando entran en escena los hijos Miles y Flora (principalmente el hijo), expulsado de un colegio por su conducta inadecuada, es cuando comienza el juego psicológico de recrearse con los distintos posicionamientos del lector, pues si bien el punto de vista en todo momento es el de la Institutriz, dando por cierto todas sus aseveraciones (evidentemente), crea un aura de turbación en torno a los niños, como si de cómplices necesarios se tratase, todo ello aderezado con la supuesta ingenuidad de la ama de llaves.

No sabes de una manera cierta si las apariciones solo las ve ella, como fue la relación de los niños con su anterior cuidadora y empleado, si Grose cuenta todo lo que sabe de un pasado que le cuesta asumir, si ese supuesto amor que siente por el Señor le hace no contarle nada y concederse responsabilidades que no la corresponden, que las apariciones solo son producto de su imaginación y por último y a modo de resumen de los supuestos anteriores, si le viene grande el puesto.

Al leer el libro recomiendo que tratándose de Henry James, se tenga en cuenta hasta lo más nimio, te facilitarán pistas que en otros no sucede, y si se puede, realizar una segunda lectura. Seguro que, aún siendo pequeña la novela en extensión, te encuentras algún apunte que en un principio se te pasó por alto.

Y para finalizar esta reseña lo voy a hacer exponiendo los interrogantes que me he hecho y que creo reflejan de una manera amplia los entresijos de la narración: los orígenes de la chica (humildes, hija pequeña de un pastor y rodeado de hermanos) ¿pueden tener cierta trascendencia en sus posibles imaginaciones y en su afecto al Señor en solo dos encuentros?; en la segunda mitad de la narración se vuelve demasiado afectuosa con los niños, sobreprotegiendolos (achuchones en exceso, etc), ¿ha perdido el control de la situación?; ¿por que el tío no quiere recibir ninguna información, tenia miedo de algo?; el proceder tan virtuoso de los niños creando una sospecha de ser los objetivos de los espíritus, ¿es en todo momento calculado?; ¿cual era la relación más que amistosa entre los dos empleados (Jessel y Quint) y de estos con los niños a la hora de dar verosimilitud a las apariciones?; ¿Grose no le dice en ningún momento que Peter Quint (antiguo empleado) es pelirrojo y al confesar su primera visión da este dato como cierto? Era pelirrojo, muy pelirrojo, con el pelo muy rizado, y el rostro pálido, alargado, correcto de rasgos, con unas patillas pequeñas, un poco raras, tan pelirrojas como el pelo; ¿porque al recibir la carta del colegio comunicando que ha sido expulsado no investiga en profundidad las causas?; y para finalizar, el imprevisible desenlace. Creo que si se sabe la respuesta a la mayoría de estas preguntas, se puede dar con la clave de un relato, que no por ambiguo, es menos recomendable.

No dejen de leer el libro, hagan hueco para él y si puede ser de noche... mejor.


Mi puntuación es de 8 sobre 10.