martes, 4 de abril de 2017

Tres rosas amarillas (Raymond Carver) (ANAGRAMA)

Estamos ante otro libro (escrito en 1988) que tenemos que saber muy bien lo que vamos a leer. La generación de Carver y el llamado “Realismo sucio” ya nos indica que los relatos de los que esta compuesto, no son historias con su comienzo y su final manifiesto, así como un contenido al uso; son extractos de situaciones; fragmentos de unos momentos en la vida de nuestros personajes, que pudiera darnos la impresión de estar sacados de un contexto más amplio, como si se tratara de un resumen en una narración de mayor extensión.

No obstante y dicho lo anterior, no quiero transmitir la idea que este maestro del cuento norteamericano nos priva de contenido basándose en que el lector ejercite la imaginación; muy al contrario, si en algo se puede definir su legado, es en la claridad de los planteamientos, la exposición tan nítida de las ideas y su manera tan directa de manifestarlas. Esa literatura sin adornos tan propia de estos autores: aquí queda patente. Es conciso en su exposición, franco en su discurso y se desnuda ante nosotros en cada descripción.

Ahora bien, si piensas que la vida ya es suficientemente agobiante para que te cuenten el día a día de una manera fría y despiadada; si no quieres que te recuerden todos las aspectos mundanos de una rutina llevada a sus máximas consecuencias; si no quieres ver expuestos de una manera vigorosa los instintos mas bajos: es mejor que no lo leas.

Siempre defino a Raymond Carver como “El escritor que acaba sus relatos con un punto y seguido”, y el motivo es precisamente esa forma de narrar tan sucinta que nos deja huérfanos de continuidad. Parece, y perdonadme el ejemplo, que llegado a un punto se encontrara un abismo con un puente frágil y le diera miedo proseguir.

Esta compuesto por estos siete relatos cortos:

CAJAS,- Una madre viajera que no encuentra acomodo en ninguna parte. “La gente, en verano, suele tomarse vacaciones. Mi madre se muda.”

QUIENQUIERA QUE HUBIERA DORMIDO EN ESTA CAMA.- Una inoportuna llamada de teléfono en la madrugada, les sirve de disculpa para reflexionar sobre como pueden ser sus últimos días. “Quiero que me prometas que me desconectarás de la máquina si llega el caso, o cuando llegue el caso.”

INTIMIDAD.- Una visita inesperada hace saltar todos los sentimientos acumulados durante años. “El recuerdo de haber tenido tal intimidad con alguien. Una intimidad tan grande que me dan ganas de vomitar. No me cabe en la cabeza una intimidad así con otra persona. Nunca he vuelto a tenerla.”

MENUDO.- La infidelidad y el sentimiento de culpa. “Ahora que lo pienso, nunca he recibido una carta suya. Tanto tiempo de amantes secretos —seis, ocho meses— y aún no he visto ni un solo trazo de su escritura. Ni siquiera sé si es una persona instruida en tal sentido”.

EL ELEFANTE.- La dificultad de prestar dinero y sus consecuencias. “Ojalá hubiera existido un medio de asegurarme de que el hijoputa que vivía con ella no pusiera la mano en una sola naranja, en un trozo de pan comprado con mi dinero.”

CABALLOS EN LA NIEBLA.- Una carta de despedida cuando todo se ha acabado. “La luz del porche estaba encendida, y al borde de los escalones había una maleta. Era la maleta de mi mujer; la maleta en la que había traído sus cosas cuando nos trasladamos a la casa.”

TRES ROSAS AMARILLAS.- Preciosa historia sobre los últimos días de Chejov. “No hicieron chocar las copas. No hubo brindis. ¿En honor de qué diablos iban a brindar? ¿De la muerte?”. “Sostenía entre las manos un jarrón de porcelana con tres rosas amarillas de largo tallo. Le ofreció las flores a Olga con un airoso y marcial taconazo.”

A destacar el último y que da titulo al volumen. Nos revive de manera figurada los últimos momentos de la vida de Chejov (tenía una foto de él en su despacho); es de gran belleza.

A pesar de esa carga de realismo tan cruel en algunas ocasiones, podemos encontrar una ironía y un sentido del humor no explicito pero que sirve para relajar esa intensidad detallada en sus encrucijadas.

Encontramos en ellos con claridad manifiesta los rasgos tan característicos de sus protagonistas y que son un referente continuo. Así tenemos a unos individuos generalmente con un extracto social medio-bajo, trabajos básicos, cambios continuos de domicilio; con problemas tan comunes de nuestra época como pueden ser la escasez de dinero, alcohol, drogas, infidelidades, miedo a la muerte y unas dificultades en las relaciones personales tan complicadas como habituales y que conoció en primera persona.

La peculiaridad que más destacaría y que es otra constante en su “mundo”, tiene que ver con la culpa y el perdón, todo ello derivado de unas familias desestructuradas y con la herida sin curar de uniones anteriores. Es el hilo que sirve de conexión entre ellos y que nos expone a las claras la dificultad de una convivencia torpedeada por agentes externos al vinculo: choque de caracteres, obsesiones continuas o simplemente los efectos devastadores de lo cotidiano, que acaban con minarla y en la mayoría de los casos aniquilarla.

Me ha gustado y quiero recomendarlo a quien quiera conocer a este tipo de creadores que marcaron una época muy concreta (en particular la vida de Carver que es una novela, una triste novela) y que nos describen con esta parca manera, unas cuestiones que de alguna u otra forma nos vamos a ver
reflejados.


Mi puntuación es de 6,5 sobre 10.