martes, 24 de octubre de 2017

Brigitta (Adalbert Stifter)

Estamos ante un relato (publicado en 1844)
que la definición más exacta sería: bello. Según vas avanzando en su lectura nos va invadiendo la idea que nos quiere transmitir, pero resultaría vulgar hacerlo de una manera explicita y sin el tiempo suficiente para degustarla con el deleite que esto pueda suponer para los sentidos (me atrevería a decir que los cinco).

Nos asalta desde la primera página la extraña sensación de unas descripciones teñidas de colores y detalladas de una manera que no solo las imaginamos, sino que nos llegan a producir reacciones mas allá de lo reflejado en el texto; como un cuadro transformándose con el paso de las horas y dejando entrever los diferentes estados de ánimo.

Hay en su recurso literario una magia que nos permite la entrada solo como observadores de una implacable versión que nos inunda de evocaciones sensitivas. Incluso cuando nos delinea la perspectiva más agreste (como puede ser la falta de belleza de nuestra protagonista), tiene ese aire de entusiasmo que nos hace concebir algo vigoroso.

En el argumento nos precisa el viaje de una hombre atravesando gran parte de la estepa húngara para encontrarse con un amigo: “El comandante”, poseedor de grandes extensiones de tierras y un castillo al que había sido invitado para que pasase el tiempo que tuviera en gana, cuando coincidieron sus “almas” viajeras en Italia.

Puede interpretarse como una apología de lo verdaderamente interesante en las personas. Sin una carcasa física envidiable, unicamente por sus actos determinantes y una mirada que traspasa todo lo reconocible. Nos muestra, que aunque flaquee su atracción en ocasiones, el tiempo se desprende de todo lujo y queda lo que en verdad es determinante para llevar una vida prospera y dichosa.

Otra cosa que me llamo la atención, es la nula relación de jerarquía en cuanto a los comportamientos se refiere. La convivencia con los subalternos, sentarse juntos a la mesa, el celo en la administración, la admiración que le profesan sin hacer falta acciones severas, nos rinde cuentas de cual cercanos ideales nos quiere contagiar.

Paisajes, ropas, usanzas, razas, estilos tradiciones...son escenas costumbristas que van pasando ante nuestros ojos con unos trazos serenos, que se se deslizan con una prosa rica en matices y haciendo mención a como las miradas captan toda una gama de tonos que solo lo podemos apreciar bajo su prisma.

No obstante y dentro de su aparente extrema sencillez, creo que hay que releerla; pues lo que en un principio no se percibe como un simbolismo, esta repleto de ellos; así que seguramente en cada nueva lectura se encontraran nuevos significados.

Debo decir que he podido vislumbrar una gran carga sexual (esta expuesta en el prologo). La descripciones minuciosas de los encantos de los personajes masculinos y de las reacciones hacía ellos, me han resultado cuanto menos: curiosas.

Con todo lo comentado anteriormente y saboreandolo como estaba, me conformaba; sospechaba que estaba ante la clásica narración que por la cadencia constante ofrecida, no era previsible ninguna exaltación final para cambiar ese ritmo. Pero nada mas lejos de la realidad; te encuentras con un desenlace sorprendente donde el amor pausado, una paciencia bien administrada y una alegoría del perdón, van de la mano.

Hacía tiempo que quería leer algo de este autor y según el estupendo prologo de Ibon Zubiaur, creo que he acertado con este libro, que aún siendo un poco peculiar (al parecer) dentro de su obra, esta considerado como una referencia en la literatura alemana. Me ha resultado curioso conocer detalles de su vida, que si no apasionantes, con muchas connotaciones trasladables al ámbito literario. Además las opiniones de admiración de Nietzsche, Kafka, Thomas Mann o Hesse , lo hacían lo suficientemente atractivo para ello.

Tengo que decir que las expectativas se han superado con creces y que nos volveremos a encontrar Sr. Stifter.


Mi puntuación es de 7 sobre 10.

martes, 3 de octubre de 2017

La letra escarlata (Nathaniel Hawthorne)

Sinopsis: Un clásico de la literatura norteamericana del siglo XIX que narra el calvario personal de la joven Hester Prynne, acusada de adulterio y condenada por la ruda y religiosa sociedad de Nueva Inglaterra. La vida de Hester, su silencio, su lealtad y su fortaleza ante las fuerzas del mal son un prodigio de la literatura de todos los tiempos. (Casa del Libro)

Nº de páginas: 272 págs.
  • Encuadernación: Tapa blanda
  • Editorial: DEBOLSILLO
  • Lengua: CASTELLANO
  • ISBN: 9788499082790

Estamos ante un clásico norteamericano del siglo XIX (1850), que ha sido un referente para conocer los entresijos de una época y sus peculiaridades: sociales, morales y de convivencia; regidas por unas encorsetadas normas, en las que saltárselas, era equivalente a vivir con ese estigma el resto de tus días.

Y así de diáfano nos lo demuestra esta historia situada dos siglos antes de la finalización del relato, llena de contradicciones internas, con el azote despiadado de la indiferencia y unas gotas sobrenaturales mezcladas con el miedo a revelar su causa. De esta manera nos introducimos en un libro, a mi modo de ver, con altibajos en cuanto a su interés, un adorno innecesario en el estilo y unos acontecimientos que en su desarrollo, no sorprenden de ningún modo al lector.

Tengo que seguir apuntando en el debe: el comienzo tan detallado de un destino laboral (real o no) que por la intrascendencia posterior en la trama, podría haberlo resuelto de un modo más somero, optando por una introducción mas directa en los sucesos posteriores. Nos descubre un mundo portuario y unas personalidades, que si bien están magistralmente desarrolladas y con una mezcla de humor que hay que reconocerle, pero con el único fin del hallazgo de unos manuscritos que son la base del argumento.

Dicho todo lo anterior, creo que es un libro lleno de simbolismos que son difíciles de apreciar en la primera lectura y que cada uno puede interpretar de diferentes maneras. Esa predisposición a los escenarios lóbregos, llena de tonos oscuros y de una condición humana nada positiva, nos da una pista del mensaje que nos quiere transmitir.Una multitud de hombres barbudos, vestidos de colores sombríos y llevando sombreros grises puntiagudos como agujas de campanario, junto a algunas mujeres con capuchas sobre la cabeza y otras sin sombrero, estaba congregada frente a un edificio de madera cuya puerta era de grueso roble tachonado con clavos de hierro.”

Hacer especial hincapié en la relación de Roger Chillingworth y Dimmesdale, creo que es fiel reflejo de las reacciones predominantes: el pecado y la venganza.

Agradecerle la ambientación de un periodo (principios del siglo XVII), en que la norma estaba gobernada por un decoro que condicionaba todos los comportamientos cotidianos, arrastrando por ello a unas actuaciones que se convertían en verdaderas condenas tacitas de unas sentencias populares sin ningún atenuante.

Igualmente hay que hacer constar que se trata de una critica severa de ese puritanismo llevado a extremos que llega a convertirse en odio a sus detractores, y un fariseismo que nos llega a modo de concepto y que es denostado por su expresión tan radical. Y aunque esto se percibe a lo largo de la narración, no lo revela de una manera concisa; es el lector el que va acusando esas sensaciones a medida que transcurren los hechos.

Nos refleja muy bien el perfil de Hester Prynne, destacando su fortaleza ante su mancilla, su relación con una difícil hija de reacciones desconcertantes, su resignación asumiendo con gran coraje una culpa convertida en delito, y un silencio encubridor por salvaguardar la dignidad de una persona envuelta en una pesadumbre que le pesa como una losa..

Entro como tantas veces en la divagación: ¿como puedo opinar de una manera no del todo positiva de un libro tan reconocido y consagrado dentro de la historia de la literatura?, ¿quien soy yo, para cuestionar esta obra que, reconociendo el dominio de la técnica, en ocasiones, se me hizo cuesta arriba su lectura?. Pronto me calmo de estas reflexiones al darme cuenta que lo que aquí expongo, solo son mis opiniones de un libro determinado y no la obra literaria de este gran escritor; y que se trata de sensaciones determinadas, en muchos casos, por mi estado de animo o por factores externos en el instante de su lectura, así como percepciones sutiles de un momento dado.

Es un libro que hay que leer. Tiene que ser lectura obligada, con la seguridad, que en alguna conversación en la que participes se hablará de el, y ya se sabe.….siempre hay que opinar de lo que se conoce.

Quiero destacar la gran introducción de Nina Baym de la edición que leí (DEBOLSILLO). Nos hace una disección muy completa de esta obra y se ve muy claro sus conocimientos profundos sobre este autor.

Mi puntuación es de 6 sobre 10.


viernes, 9 de junio de 2017

Un muchacho de buen temple (Björnstjerne Björnson)

Escrito en 1860 por Björnstjerne Björnson, Premio Nobel de Literatura de 1903. También es célebre por la letra del Himno Nacional noruego.

Seguramente si lo hubiera leído hace treinta años, e impulsado por mis anhelos de una lectura con acción, mi opinión hubiera sido que se trata de un libro simple, insulso y sin ninguna relevancia. En cambio en estos momentos, me atrevería a decir: que en su sencillez esta su virtud, que el autor se desnuda ante nosotros y que supone toda una lección de dominio literario “...miserable amor es aquel que busca los caminos escondidos. Algo ha de tener de guardado al principio, pues que empieza con un cierto rubor, pero ha de vivir libre, abiertamente, ya que el gozo es su elemento.”

Queda claro el amor a su país (Noruega) y dentro de este, a la vida rural; a esos campos bañados por los fiordos que tan bien nos describe. Ese ambiente costumbrista que recrea, nos hace trasladarnos a una época en la que el duro trabajo era el motor de la subsistencia; máxime cuando la propiedad de las tierras no pertenecían a los braceros. “...tenemos libertad como no la tiene otro pueblo en tan alto grado, si exceptuamos América, aunque ésta no es tan feliz. Y es nuestra libertad lo que debemos amar ante todo.”

Nos narra la historia de una familia de jornaleros compuesta por el matrimonio y un hijo. Según transcurre la novela centra el foco en los cambios que va experimentando Oeyvind: desde la feliz infancia jugando por esos prados con el ganado, pasando por una pubertad en la que se da cuenta de cual es su posición social dentro de la comunidad, hasta llegar, en su juventud, al firme convencimiento que preparándose y estudiando es la única manera de salir de ello.

Es un cuento que nos deja la sensación de haber recorrido con nuestro protagonista la mirada severa de unos años duros, pero siempre anteponiendo el amor a la familia y a su origen, ante cualquier contratiempo. Destacar el relato (casi una fábula con lección incluida) de la vida del profesor y sus consecuencias; es de gran belleza.

Se extiende en la jerga nativa con una amplia gama de dichos populares y expresiones que el autor ha querido plasmar para mayor conocimiento de sus gentes. “Calzado que viene ancho, se pierde” “por bueno que sea el fusil, ¿qué haremos con él si no logramos levantarlo?”

Nos deja una relación muy bonita de dos adolescentes que se van dando cuenta de cuan fuerte es su atracción a pesar de las adversidades de toda índole “Voy también a acostarme, pensando en ti, y de nuevo en ti, hasta que me duerma.” “porque ahora puedo decirte lo que siento y mi corazón se baña en lo que me sonríe.”

Se puede interpretar como una apología al afán de superación. El esfuerzo es el compañero de viaje sin el que no se conseguiría nada. Dentro de todas las moralejas que se pueden extraer quizá esta sería la que más fuerza recoge, todo ello contado como si le estuvieras leyendo a un niño antes de dormirse.

En los libros que no se sitúan en el periodo actual, pongo especial atención en el entorno que se mueven los protagonistas para tener una visión mas amplia; y en este me hago una idea muy clara de la manera de vivir, de su idiosincrasia, del amor a su tierra y de un día a día siempre anteponiendo su fe en todos sus actos cotidianos. “Es de la nueva religión que tienen en Cristianía, y a la gente les parece demasiado rígida, pero es para su bien.”

He admirado siempre a los traductores. Me parece una labor muy difícil de llevar a cabo, pues además de la traducción oficial, tienen que darle esa interpretación diferencial de los idiomas dentro de un contexto. Pues bien, creo que aquí hay varios errores de interacción del significado real, con el sentido que quiere difundir; hay vocablos que chirrían. Todo ello dicho desde el máximo respeto.

Libro a tener muy en cuenta, escritor a seguir de cerca en el futuro y si tienes un niño de corta edad, leeselo; estarás transmitiéndole sin esfuerzo unos valores que no se adquieren de otro modo.

Mi puntuación es de 7 sobe 10.


jueves, 25 de mayo de 2017

Shirley (Charlotte Brontë) (ALBA)

Escrita por Charlotte Brontë. Se publicó después de Jane Eyre en 1849.

Si en el mundo de la literatura hay nombres que no se puede demorar más leer alguno de sus libros, estamos ante un caso clamoroso de ello; y lo escribe quien hasta hace menos de un año se encontraba en esa anómala situación. Confieso por tanto, que llevo descubriendo una época y un estilo que, sinceramente, nunca me había interesado mucho; no sabiendo lo que me estaba perdiendo.

Resulta difícil hacer una reseña de un libro que se habrá comentado miles de veces, con puntos de vista diferentes y opiniones para todos los gustos; así que, como aportar algo nuevo es tarea imposible, intentaremos reflejar las sensaciones que me ha producido y por ende los buenos ratos que me ha hecho pasar.

Nos cuenta, en tercera persona, la historia de dos amigas, con caracteres dispares y por ello dos maneras de entender la vida. Mientras en una (Caroline), prima la inteligencia, las ganas de instruirse y la sublevación callada de unas normas sociales en las que no se encuentra cómoda “...cuando el caballero de una familia lee, las señoras tienen que coser siempre. Caroline, querida niña, coja su bordado; puede hacer tres ramitos esta noche” -todo esto conviviendo con su tío: persona resignada a la soledad por deseo propio y por su animadversión al genero femenino después de una experiencia no muy positiva-. En la otra (Shirley) observamos un carácter fuerte, independiente, sin dejarse dominar, discutiendo sin ningún miramiento todos los temas y rechazando buenos pretendientes que no la satisfacían (quizá avalada por su dinero) “-Y yo me pregunto ¿en que sentido ese joven es digno de mi? - Tiene el doble de dinero que usted y el doble de sentido común; esta bien relacionado como usted y es igualmente respetable”.

Teniendo en cuenta esto la escritora, y como una actitud de enfrentamiento total a unas pautas de convivencia ascendería a la categoría de ciencia ficción, sabe combinarlo con ese punto mínimo de resignación, abnegación y conformidad en ambas, que el periodo requería.

En la parte masculina y con papeles secundarios, nos encontramos a todo un enjambre de individuos con unas personalidades muy marcadas, quedando siempre de manifiesto quien es el hombre y el rol que desempeñan en las decisiones importantes de la comunidad. En este punto me gustaría resaltar esta frase que se menciona y que considero importante: “Soy el señor Shirley Keeldar; ese debería ser mi estilo y mi titulo.”

Lo explicado en el párrafo anterior se refiere al comportamiento de las personas, pero nos detalla muy bien, las características de un tiempo. Nos lleva a los albores del siglo XIX, en plenas guerras napoleónicas (recuerdo que se escribió en 1848) con las consecuencias económicas y sociales que ello suponía. Así, debido a unas ordenes reales que prohibía el comercio con algunos países y las Americas, revierten de una manera muy negativa en la especulación. También nos describe la transformación de un entorno cuando las fabricas se van afianzando y las disputas muy severas de una población contra los protagonistas de estos cambios (ludismo). Modificar la mano de obra tradicional en novedosas maquinas capaz de quitar el trabajo a los operarios, nos tiñe de sangre (sublevaciones, incendios, asesinatos) un relato que era lo último que me esperaba, si bien son circunstanciales para el devenir de la trama.

Me gustaría destacar un detalle enlazando con lo anterior: a pesar de la brutalidad demostrada por esas gentes que no se conformaban con la perdida de su puesto en la fabrica y descartando los cabecillas de las revueltas que, como siempre, buscaban su interés personal, nos lo señala como hombres verdaderamente necesitados que no les queda otra opción. Para ejemplo de ello, un jardinero que con su extrema pobreza es lo suficiente orgulloso pera no perder su dignidad.

Describe a la perfección un ambiente rural con todas sus “jerarquías” . Esas relaciones entre familias que se conocen en profundidad, sabiendo por tanto todas sus singularidades, pero encargándose de disimular sus verdaderos pensamientos sobre ellas. Al hilo de esto, comentar el rechazo a Robert entre la población, además de por sus planes comerciales, por considerarle un extranjero.

Extensa novela. La dividiría en tres partes, que por su desarrollo, están claramente diferenciadas:

En la primera se trata de una obra donde predomina la descripción. Hace hincapié en explicarnos el contexto, en que momento nos emplaza, las peculiaridades de los residentes, contiendas, relación de la familia Helstone con los Moore y sus primeras aproximaciones, hostilidades... y un sinfín de detalles que nos hace ubicarnos de una manera muy veraz.

En la segunda destacan las situaciones. Aparece Shirley y se ven claramente los verdaderos posicionamientos. Destacan los acercamientos y las tesituras que dan lugar a diferentes estados de animo y a las continuas confusiones que toda novela de este tipo tiene que tener para jugar un poco con el lector y que no sea todo tan diáfano. Vemos unos comportamientos erráticos y un dolor tan intenso por no conseguir sus deseos, que derivan en enfermedad.

Por último, las determinaciones. “Hay que mojarse”; salen al exterior las decisiones que nos permitirá tener un final, no por esperado, menos emocionante.

Apuntar en el debe, dos alegaciones: Nos hace un poco de trampa al presentarnos un personaje esencial para el desenlace, en las postrimerías. No sabíamos nada de él, al menos en que trabajaba y que relación tenia con una de nuestras protagonistas; nos lo descubre como un hecho consumado y a mi me gusta ir descubriendo todo junto a ellos. La otra es, la no reprobación airada por una petición de mano basada solo en intereses económicos; como si del eximente “enajenación transitoria” se tratara, le exculpa de este proceder.

De esta autora, había leído “El profesor” y por ello me esperaba un libro con más mordiente, más incisivo en las exposiciones y en los diálogos. Pienso que se ha moderado (mejor así), aunque se atisba algo de esto principalmente en la figura de Shirley. A pesar de ello denota que no es una escritora que se resigne fácil a su papel como mujer y que utiliza su destreza para denunciar de un modo sutil o no tanto, lo que desea.


Me ha gustado mucho; no se me ha hecho largo a pesar de su número de páginas (752); valorarlo más, si cabe, al enterarme en que circunstancias lo escribió (morían tres de sus hermanos); perfiles muy conseguidos; crónica histórica siempre como complemento de la materia y no al revés; calidad literaria incuestionable; adorable Caroline asimilando su papel entre Shirley y Robert; giro del familiar aparecido: admisible por lo sorprendente; el hijo de unos vecinos ejerciendo de “celestina”: anecdótico pero divertido; ayuda a los indigentes como necesidad de lavar conciencias; hijas desesperantes de los Yorke; moralidad aparentemente intachable; disputas familiares; coadjuntores pueriles.... En definitiva, no dejes de leerlo.

Charlotte Brönte ya ha entrado en mi mundo y no la dejare salir tan fácilmente..

Mi puntuación es de 8 sobre 10.


De este libro, al igual que mi anterior reseña en este blog “Persuasión” (perdón por la omisión), se realizó una lectura conjunta y posterior tertulia en Facebook (Los libros de Carmen y amig@s).

domingo, 7 de mayo de 2017

Vía revolucionaria (Richard Yates) (ALFAGUARA)

Escrita en 1961, quedó finalista en la novela estadounidense del año. Sam Mendes dirigió una película con Leonardo Dicaprio y Kate Winslet en 2008, basada en ella y ambientada en 1955.

Si todos estamos de acuerdo que la convivencia y su rutina es una soga que poco a poco nos va apretando y que cuando más quieres liberarte de ella más sujeto estas; el poder contarlo y que sea verosímil o por lo menos te sientas identificado con ello, es tarea ardua. Si la aseveración de esta máxima es general; al estar formado por casos particulares cada uno con sus singularidades, nos puede desvirtuar y hacer pensar que nosotros estamos libres de esta atadura, no dándonos cuenta de lo que esta siendo nuestra vida hasta que, como pasa en esta novela, ya es tarde.

Nos cuenta como personas que tienen una comodidad asegurada, (economía saneada, familia, trabajo...), pueden ser victimas de esa “nada” que de vez en cuando nos invade, y ser atraídas, como si de un imán se tratara, a ese abismo emocional del que el peor enemigo eres tu, y que esa pérdida de interés en lo que te rodea, te haga desvirtuar una realidad por la que otros pagarían.

Existe en esta clase de libros un sentimiento de culpa basado en la no consecución de sus anhelos, y que al pasar el tiempo sea más difícil obtenerlos. Se autoinculpan severamente de algo que es común y que ellos interpretan como una desviación del camino que tenían marcado para realizarlo; no recapacitan ni asimilan que no necesariamente son objetivos alcanzables, al contrario, son pocos los que pueden lograrlos.

Es el tercer libro que leo en poco tiempo (Don DeLillo y Raymond Carver) de este tipo de escritores en los que una vez acabado, siempre te queda un poso de amargura, por comprobar en detalle unos comportamientos que se han dado en llamar del “ciudadano medio americano de los años cincuenta”, pero que se puede hacer extensivo a muchos de nosotros y en los momentos actuales. Ese vacío que experimentan, es algo universal y que no tiene fácil solución; es una tesitura cuyo origen se encuentra en nuestro interior y que nadie nos ha enseñado a remediarla ni hay medicamento que la neutralice. No sé si estamos hablando de una pérdida de valores, unos principios desgastados, o unas ambiciones desmesuradas; pero lo que sí es en todo caso, una pugna consigo mismo en la que siempre hay un perdedor.

Esta generación de autores que se ha dado en llamar “Realismo sucio” (no me gusta nada el término), o a este escritor en concreto de la “Era de la ansiedad”, nos presentan a sus personajes con muchos elementos comunes (infancias difíciles, problemas de alcohol, familias desestructuradas, infidelidades, aislamiento, incomunicación...) y es verdad que nos transmiten con todo lujo de detalles unas conductas vistas siempre bajo el prisma de un análisis psicológico muy critico; nunca son actos reflejos, siempre tienen que ser estudiados meticulosamente por un filtro que en la mayoría de los casos es muy cruel. “Le deprimía pensar en la cantidad de energía que había desperdiciado, a lo largo de los años, adoptando la abnegada postura del que siempre pide disculpas.”

Concretando en el libro, tenemos a una familia viviendo en una buena urbanización, una casa agradable, dos hijos, vecinos amigos...etc. Todo con unos tintes de normalidad exterior que se quedan hechos trizas cuando vas avanzando y compruebas que son ellos los que poco a poco van deteriorando esa aparente calma. La disección interior de la que hablaba anteriormente, es la que hace que se forme una barrera entre el matrimonio, llegando al hastío y por consiguiente a una cohabitación insufrible. “—Y aunque lo supiera —dijo April—, me temo que no serviría de mucho porque, ya ves, yo tampoco sé quién soy”.

Las ganas de cambiar por parte de ella (quiere irse a vivir a Europa), se pueden interpretar como un deseo de huir; ¿huir de que?. Creo que si se lo preguntásemos a ella (April Wheeler), tampoco obtendríamos respuesta. Es esa sensación que necesitas cubrir un hueco y no sabes con que. Su infancia difícil la sirven de lastre para una comunicación constructiva, siendo cada vez mas complicado pretender ahondar en su verdaderas intenciones. Todo ella es un enigma donde la confusión y el desequilibrio campa a sus anchas. “¿Qué? ¿Me dejarás? ¿Qué se supone que es eso, una amenaza o una promesa?”

En cambio en él (Frank Wheeler), sí que en un principio, se puede interpretar que ve las cosas desde un punto de vista más positivo. Acepta irse a Europa simplemente porque ella se lo pide y es en ese momento cuando en verdad empieza a valorar lo que tiene y que antes le había parecido banal; así, su monótono trabajo lo admite como mal necesario y sabe que tiene que cuidarlo. Después vemos que se vuelve reflexivo en exceso, aparece la frustración y por último unos remordimientos que llegan tarde... Se convierte en espectador de su propia vida.

Me ha gustado mucho; nos muestra de una manera magistral los pormenores de unos episodios a los que dedica mucho tiempo. Así a modo de ejemplo, en una discusión sabemos la manera de pensar de los litigantes; quien va ganando la “disputa” e intentar corregir ese “resultado”. O las cavilaciones del trabajo, en lo referente a sus compañeros o a una secretaria con la que le es infiel a la mujer.....muy bueno. “Su cuerpo delgado y gris, que parecía estar hecho únicamente para llenar los requisitos mínimos de un traje cruzado de mala factura”

Me gustaría resaltar la sensación que me produce este relato entre el lector y nuestros protagonistas: El autor se encarga de establecer una separación casi física. Si en algunos libros nos llegamos a identificar con los personajes, acercarnos a ellos; aquí sucede lo contrario; como si existiera un cristal intermedio; ellos son parte de la historia y tu estas percibiéndolo desde el exterior y no te puedes aproximar ni de una manera afectiva; parece que estuvieras viendo una obra de teatro en la que no se te permite interaccionar.

Richard Yates; ética y moral interpretadas a su manera, prosa directa con mucho contenido, sin adornos, detalles nimios, las palabras caen como rayos pese a quien pese —De eso nada. Tranquila. Para qué molestarse. No mereces que me tome la molestia de pegarte. No mereces la pólvora que haría falta para hacerte volar por los aires. Estás totalmente vacía…”, no hay recato, no hay prudencia al decirnos lo que desea... Estuvo olvidado durante muchos años y se están volviendo a editar sus obras; creo que hay que leerle para saber la injusticia a la que se le estaba sometiendo.


Mi puntuación de de 8 sobre 10.    

lunes, 17 de abril de 2017

Persuasión (Jane Austen) (PENGUIN)

Escrito en 1816. Fue publicado como trabajo póstumo en 1818. Jane Austen murió a los 41 años en 1817.

Hay libros en los que solo hay que dejarse llevar. Empiezas a leer, y como si de una misteriosa fuerza se tratara, tienes que seguir haciéndolo. Devoras las páginas con la confianza que no te van a defraudar; no hay sorpresas desagradables, no hay impactos que te predisponen a la espantada; y lo que sí percibes de inmediato es una calidad en su contenido difícil de encontrar.

Destaca la confección de los personajes; les vamos a acompañar durante la narración y son ellos los que nos guiaran (cada uno con sus marcadas características) por una historia, no por predecible menos cautivadora; ni por sobria, menos admirable.

Se trata de una familia compuesta por el padre viudo y tres hijas. A Sir Waltter Elliot, nos lo muestra engreído, defensor a ultranza del buen nombre de la familia, menospreciando a los que no pertenezcan a la nobleza y no admitiendo su delicada posición económica (hasta para seleccionar el inquilino de su casa, no le bastaba solo con que tuviera dinero) “Lo peor de esta población era el sinnúmero de caras insignificantes”. La hija mayor, Elisabeth, sigue a pies juntillas los pasos de su progenitor, esperando en su “balcón” a algún príncipe despistado que venga a desposarla “No le digas nada, pero el vestido que llevaba la otra noche me pareció espantoso”. Después esta Anne, ignorada por los demás miembros y convirtiéndose en invisible para todos excepto para Mrs. Russell, amiga de la difunta madre. Por último esta Mary, la pequeña y la única casada: consentida y caprichosa, había entrado a formar parte de una familia con situación financiera saneada, pero sin ninguna posición de cuna; por lo que a ojos del padre y de la hermana mayor, los Musgrove, eran gente zafia y humilde “.y ¡fuimos tan apretados…! ¡Son tan gordos y ocupan tanto sitio…!”.

No hay que olvidar a los otros componentes de la novela, que además de formar parte activa de la trama, nos dan una visión muy amplia de los pormenores de una época cambiante. Así tenemos, a consecuencias de las guerras continuas, la figura de los militares como nuevo fenómeno social en alza (otrora mal considerados) y con posibilidad de relacionarse con las capas altas de la sociedad, aunque solo fuera por riqueza almacenada. El comienzo de una clase de burguesía industrial y mercantil pujante, que al igual que la anterior, con el dinero como carta de presentación, asumían un papel que antes les fue negado. Y por último, aunque la monarquía gobernaba (así fue durante largo tiempo) y la gran aristocracia seguiría con la fuerza que le daba la Cámara Alta, los puestos destacados del gobierno, la diplomacia y la propiedad de latifundios; los no destacados en la llamada sociedad estamental, con sus títulos nobiliarios, iban perdiendo fuelle, ostentando cada vez menos poder efectivo.

La protagonista es Anne (la mas parecida a la madre), hija intermedia de la familia; es en quien recae el peso de la novela. Nos la muestra humilde, con inquietudes culturales, gran sensibilidad, actitud serena y aparentemente relajada en los momentos de tensión, obediente pero con una rebeldía callada ante la injusticia “...es más joven porque es hombre. Él puede rectificar su destino y ser feliz con otra.»”, y sobre todo, con ese magnetismo para atrapar al lector “—Para mí, sólo las personas cultas, inteligentes y de buena conversación son de calidad y de trato apetecible. No entiendo otra cosa por buena sociedad”.

La historia gira en función de la llegada del Capitán Wentworth, con el que Anne, ocho años atrás, había tenido un romance. Contando solamente con 19 años, Mrs. Russell la aconsejó, con buen criterio, que desistiera en la intención de continuar la relación debido al futuro incierto de unirse a un hombre sin ingresos y sin un porvenir definido (recordemos el grado de mortandad de las guerras y los pocos que obtenían dinero alguno participando en ellas).

Lo primordial del relato y a raíz de esta visita es, sin duda, la actitud adoptada por ella. Se muestra serena y humilde pero con ese aire de altivez que da la indiferencia fingida. Observa, calcula y espera la disposición de él y en consecuencia decidirá sus pasos, pero sin mostrar un ápice de sumisión, ni de implorar ninguna atención o signo de perdón.

En este punto tengo que hacer un inciso y darle un “palo” a la película. En ella, la primera vez que se encuentran -y en las siguientes- se producen unas miradas cruzadas, unos visajes que están diciéndose todo....arruina el guión. La esencia es ese juego de no mostrar ninguna debilidad, ninguna apetencia por ambas partes; ni mucho menos manifestar deseo. Sabemos que en la imagen, el lenguaje gestual es un buen aliado, incluso determinante en algunas ocasiones, pero en este caso, de esos pequeños detalles se alimenta el nudo para la “explosión” final.

Volviendo al libro, me agradó para mantener el interés, la manera de comportarse del Capitán. Esa indiferencia que muestra hacia ella, esa frialdad, ese dejarse querer sabiéndose deseado por todos; llegando incluso dar a entender, con su continuo galanteo -inconsciente o no- su predilección por otra mujer: es lo que le da riqueza a la narración, ya que enfrente, y en ese juego de conductas, observamos a Anne no entrando al trapo, imperturbable, con el sosiego necesario de ver cuando termina la función teatral de “El cortejo del gallo despechado” y se manifiesten unos sentimientos, que si bien imaginábamos, les costaban salir a la luz.

Me interesó la marcada diferencia de la que creo nos deja grandes pistas, entre la familia que acaparada nuestras miradas (los Elliot) y la familia del esposo de la hermana pequeña (Musgrove). Así observamos a una gente humilde en su manera de actuar, sin la petulancia que le podría aportar su posición económica; acogiendo de buen grado a nuestra protagonista y con las criticas innobles de Mary; y por el contrario la otra, con una quebrada posición financiera, pero altivos y clasistas, con esos aires de los que antaño lo tuvieron todo y no se resignan a su situación actual.

A destacar una conversación entre Anne y el Capitán Harville donde la autora expone con gran claridad sus ideas, en lo referente a que la gran mayoría de los libros eran escritos por hombres, teniendo por ello una visión mermada; reivindicando de una manera tácita la proliferación de la mujer en la escritura.

Como curiosidad, me llamo la atención, la descripción de la belleza o no de Anne según en que estado de ánimo se encontrara. Así se la veía mustia y sin color, como se encontraba con unas sonrosadas mejillas llenas de vida; una belleza apagada o con una imagen radiante.

Hubiera deseado para más interacción en el argumento, una mayor competencia por el amor de Anne. Cuando creía que la había encontrado en la figura de un primo heredero del titulo nobiliario, que aparece de repente, resulta que nos lo descarta en base a un pasado no muy honesto.

Me vais a perdonar la licencia de esta frivolidad. Hay dos preguntas que al acabar el libro me asaltaban: ¿Como se pudo casar la madre de Anne con Mr. Elliot, si tan parecidas eran? y la segunda ¿si El Capitán no hubiera vuelto con tanta riqueza ni tan apuesto... se le habría tratado igual por parte de todos; hubiera actuado Anne de la misma manera?. Tú, amigo lector, me puedes contestar perfectamente...-Es que estaríamos hablando de otra novela, no sería “Persuasión”. A lo que yo no tendré mas remedio que contestarte: ¡Pues tienes razón!.

Decir que me ha gustado mucho, es de los libros que no se olvidan nunca, sigo teniendo una fe ciega en Jane Austen y estoy deseando saborear otro libro suyo. Os dejo, para finalizar con una frase, de ese humor cáustico que rezuma toda la obra. “¡Cuántos espejos, Dios mío! No había manera de huir de uno mismo”.


Mi puntuación es de 8 sobre 10.

martes, 4 de abril de 2017

Tres rosas amarillas (Raymond Carver) (ANAGRAMA)

Estamos ante otro libro (escrito en 1988) que tenemos que saber muy bien lo que vamos a leer. La generación de Carver y el llamado “Realismo sucio” ya nos indica que los relatos de los que esta compuesto, no son historias con su comienzo y su final manifiesto, así como un contenido al uso; son extractos de situaciones; fragmentos de unos momentos en la vida de nuestros personajes, que pudiera darnos la impresión de estar sacados de un contexto más amplio, como si se tratara de un resumen en una narración de mayor extensión.

No obstante y dicho lo anterior, no quiero transmitir la idea que este maestro del cuento norteamericano nos priva de contenido basándose en que el lector ejercite la imaginación; muy al contrario, si en algo se puede definir su legado, es en la claridad de los planteamientos, la exposición tan nítida de las ideas y su manera tan directa de manifestarlas. Esa literatura sin adornos tan propia de estos autores: aquí queda patente. Es conciso en su exposición, franco en su discurso y se desnuda ante nosotros en cada descripción.

Ahora bien, si piensas que la vida ya es suficientemente agobiante para que te cuenten el día a día de una manera fría y despiadada; si no quieres que te recuerden todos las aspectos mundanos de una rutina llevada a sus máximas consecuencias; si no quieres ver expuestos de una manera vigorosa los instintos mas bajos: es mejor que no lo leas.

Siempre defino a Raymond Carver como “El escritor que acaba sus relatos con un punto y seguido”, y el motivo es precisamente esa forma de narrar tan sucinta que nos deja huérfanos de continuidad. Parece, y perdonadme el ejemplo, que llegado a un punto se encontrara un abismo con un puente frágil y le diera miedo proseguir.

Esta compuesto por estos siete relatos cortos:

CAJAS,- Una madre viajera que no encuentra acomodo en ninguna parte. “La gente, en verano, suele tomarse vacaciones. Mi madre se muda.”

QUIENQUIERA QUE HUBIERA DORMIDO EN ESTA CAMA.- Una inoportuna llamada de teléfono en la madrugada, les sirve de disculpa para reflexionar sobre como pueden ser sus últimos días. “Quiero que me prometas que me desconectarás de la máquina si llega el caso, o cuando llegue el caso.”

INTIMIDAD.- Una visita inesperada hace saltar todos los sentimientos acumulados durante años. “El recuerdo de haber tenido tal intimidad con alguien. Una intimidad tan grande que me dan ganas de vomitar. No me cabe en la cabeza una intimidad así con otra persona. Nunca he vuelto a tenerla.”

MENUDO.- La infidelidad y el sentimiento de culpa. “Ahora que lo pienso, nunca he recibido una carta suya. Tanto tiempo de amantes secretos —seis, ocho meses— y aún no he visto ni un solo trazo de su escritura. Ni siquiera sé si es una persona instruida en tal sentido”.

EL ELEFANTE.- La dificultad de prestar dinero y sus consecuencias. “Ojalá hubiera existido un medio de asegurarme de que el hijoputa que vivía con ella no pusiera la mano en una sola naranja, en un trozo de pan comprado con mi dinero.”

CABALLOS EN LA NIEBLA.- Una carta de despedida cuando todo se ha acabado. “La luz del porche estaba encendida, y al borde de los escalones había una maleta. Era la maleta de mi mujer; la maleta en la que había traído sus cosas cuando nos trasladamos a la casa.”

TRES ROSAS AMARILLAS.- Preciosa historia sobre los últimos días de Chejov. “No hicieron chocar las copas. No hubo brindis. ¿En honor de qué diablos iban a brindar? ¿De la muerte?”. “Sostenía entre las manos un jarrón de porcelana con tres rosas amarillas de largo tallo. Le ofreció las flores a Olga con un airoso y marcial taconazo.”

A destacar el último y que da titulo al volumen. Nos revive de manera figurada los últimos momentos de la vida de Chejov (tenía una foto de él en su despacho); es de gran belleza.

A pesar de esa carga de realismo tan cruel en algunas ocasiones, podemos encontrar una ironía y un sentido del humor no explicito pero que sirve para relajar esa intensidad detallada en sus encrucijadas.

Encontramos en ellos con claridad manifiesta los rasgos tan característicos de sus protagonistas y que son un referente continuo. Así tenemos a unos individuos generalmente con un extracto social medio-bajo, trabajos básicos, cambios continuos de domicilio; con problemas tan comunes de nuestra época como pueden ser la escasez de dinero, alcohol, drogas, infidelidades, miedo a la muerte y unas dificultades en las relaciones personales tan complicadas como habituales y que conoció en primera persona.

La peculiaridad que más destacaría y que es otra constante en su “mundo”, tiene que ver con la culpa y el perdón, todo ello derivado de unas familias desestructuradas y con la herida sin curar de uniones anteriores. Es el hilo que sirve de conexión entre ellos y que nos expone a las claras la dificultad de una convivencia torpedeada por agentes externos al vinculo: choque de caracteres, obsesiones continuas o simplemente los efectos devastadores de lo cotidiano, que acaban con minarla y en la mayoría de los casos aniquilarla.

Me ha gustado y quiero recomendarlo a quien quiera conocer a este tipo de creadores que marcaron una época muy concreta (en particular la vida de Carver que es una novela, una triste novela) y que nos describen con esta parca manera, unas cuestiones que de alguna u otra forma nos vamos a ver
reflejados.


Mi puntuación es de 6,5 sobre 10.

viernes, 10 de marzo de 2017

Patria (Fernando Aramburu) (TUSQUETS)

Estaba retrasando la lectura de este libro porque sabía me iba a resultar muy difícil (el nudo en la garganta, ya sabes), y no me estoy refiriendo a sus seiscientas páginas ni a a su comprensión, sino a esos recuerdos (los que tenemos una edad) de unos momentos muy duros de nuestra historia en la que no se podía permanecer impasible; era un estado permanente de perplejidad. No sabíamos “a santo de que” se cometían asesinatos, por algo que adivinábamos como imposible de otorgar y que achacábamos su autoría, en un principio, a cuatro perturbados. Después te ibas dando cuenta de la dimensión del problema, el apoyo con que contaban y que había una élite podrida que se adueñaba con acciones mafiosas y macabras de la voluntad de unas gentes imbuidas en el circulo vicioso del miedo a las continuas prevalencias de los matones, así como de una machacona propaganda de alabanzas y vítores.

Cuando se miren estos hechos con la perspectiva del paso de los años, es cuando se lograrán unas valoraciones mas efectivas sobre lo que verdaderamente aconteció; se podrá hacer un ensayo profundo de la manera tan decisiva que influye en las mentes y comportamientos distorsionar la historia en provecho propio, fomentar el odio desde temprana edad y seguir una causa en aras de una tiranía ficticia creada desde el rencor y con gran dosis de despotismo (estoy hablando de los años de democracia). Los símbolos, las proclamas, la parafernalia costumbrista, el ascendiente mediático; son decisivos para insuflar unos propósitos legítimos si se realizan por vía pacifica, pero segar la vida de inocentes, en pos de quien sabe que intereses verdaderos y arruinar la vida a jóvenes influenciables de buena voluntad, no se lo podrán perdonar.

Siempre me he preguntado en este tema algo que en el libro/documento he encontrado respuesta; me refiero a la vida cotidiana de los asesinos, si verdaderamente merecía la pena involucrarse sabiendo que siempre ibas a estar escondido, desconfiando, huyendo, con miedo...y esto en el mejor de los casos, ya que de no ser así estabas en la cárcel o muerto; en definitiva, perder una vida por algo que no vistes a tiempo, haber sido utilizado... haber sido el instrumento de una mentira.


Otra cosa que tenia siempre en mente, y que también he encontrado la respuesta aquí, era el día a día de los familiares, de los asesinos y de los asesinados; como se pueden comportar con esa losa que de una manera circunstancial, o no tanto, les ha tocado padecer, y más en los pueblos, donde se daba la paradoja que los de las victimas son los que tenían que esconderse o desaparecer de las bravuconadas cómplices de los pistoleros si querían llevar una vida apacible “Iban al pueblo con la furgoneta a última hora de la tarde, ya oscurecido, para no llamar demasiado la atención.”. Cuando escuchaba que no querían hacerle funeral (habría que hacer un estudio minucioso del papel de la Iglesia en todo esto) o que se tenia que fijar una hora nocturna para “evitar altercados”, pintadas en las tumbas, dianas premonitorias, insultos de todo tipo....es como dice el libro “nos están asesinando dos veces”. También quiero resaltar el daño de frases tan comunes como “algo habrán hecho”, “bueno, bueno, lo repudio pero...” los que estábamos fuera, “es que sin estar allí es difícil opinar...”, “el conflicto vasco”, mucho daño. “...durante la ceremonia del sepelio, le susurró a Xabier una cosa que este nunca ha olvidado. ¿Qué cosa? Pues que le parecía que, más que enterrar al Txato, lo estaban escondiendo.”

Pone bien a las claras, el patrón de comportamiento y la condición de los asesinos; si alguno pudiéramos pensar que eran concienzudos estudiosos de los valores y fundamentos de la izquierda comunista, lectores de grandes tratados políticos sobre luchas de clases, estamentos sociales etc. nada más lejos de la verdad, te encuentras con una figura sin estudios ni preparación alguna, que abandonan todas sus actividades, muy conservadores (se avergüenza de su hermano por su condición y por el que dirán) “Ahora nos convierte a ti en la madre del maricón, a mí en el hermano del maricón, y tira nuestros apellidos por los suelos”, de familias profundamente religiosas, que son los perjudicados, pues como dice ya en prisión y lleno de extrañeza “yo aquí y la gente riendo en las calles, en las playas, de fiesta...todo para que?”.

Me imaginaba un libro lleno de datos, explicaciones de atentados, situaciones concretas de los atentados, Enrique Casas, Ordoñez, Ortega Lara, Miguel Angel Blanco, Santi Potros, Pakito....y me encuentro, para mi dicha, lo contrario, no hay nada de esto, solamente lo describe de forma muy sucinta “—Te habrían zurrado de lo lindo y de lo galindo”. Pone el foco en dos familias, pero tan importantes como ellas son el entorno, amigos, familiares y el pueblo en general, ya que la situación que se encuentran quien no son afines, es irrespirable. Plasma con gran nitidez los recelos de unos ciudadanos cautivos de su indolencia.

Te lo cuenta de una manera sencilla, cambiando de tercera a primera persona con frecuencia, baile de fechas que no molesta, con un vocabulario y expresiones que parece que los estas oyendo; esas pausas, frases cortas, el carácter donde cualquier hueco a los sentimientos es percibido como un signo de debilidad; parcos en palabras; susurrando con los vecinos y haciendo de la “causa” el núcleo donde gira toda su existencia. Los perfiles son maravillosos, ocupando el espacio otorgado a la perfección; los hombres callados y con sus entretenimiento (mus, bici, huerta..) pasando desapercibidos, sin querer ser protagonistas de nada, sin molestar; en cambio las mujeres.., carácter inquebrantable, orgullo intacto, dominadoras de toda situación, prefiriendo morir a dar su brazo a torcer y con esa manera tan peculiar de administrar el odio “Matan y los matan. Las guerras son así. A mí tampoco me gustan las guerras, pero qué quieres. ¿Que sigan machacando al pueblo vasco por los siglos de los siglos?” o el perdón “Se preguntó si después de tantos años no debería ir pensando en olvidar. ¿Olvidar? ¿Qué es eso?” pero siempre con la ilusión que todo esto termine “Si veis que dentro de un año o dos o los que sean, la situación política se calma, que de verdad se ha acabado el terrorismo, nos lleváis a los dos al cementerio del pueblo. Eso es todo lo que te pido.”

No esta escrito con el animo de ajustar cuentas a nadie, eso se lo deja a los familiares que en el interior de sus maltrechas conciencias, se debaten en un mundo de contradicciones donde han renunciado a la palabra felicidad. Han caído de lleno en un estado en el que permanecen inalterables, no permitiéndose el lujo de sobrellevar unas relaciones personales sin ser alteradas, como no, por “sus” circunstancias. “Es el tributo que se paga para vivir con tranquilidad en el país de los callados”.

Destacar como de forma tangencial toca algunos temas que creo son interesantes, pues la manera de afrontarlos forma parte de un todo, donde el “conflicto” siempre esta presente. Así pasan por sus paginas, el suicidio, homosexualidad, el papel del sacerdote “—Escucha, Serapio. Quien no me quiera ver en el pueblo, que me pegue cuatro tiros como al Txato”, los improperios que reciben cuando salen de su zona (en este caso en un partido de fútbol), dominar el idioma vasco y sus consecuencias, el choque emocional y cultural al vivir fuera del País Vasco, enfermedad incurable, etc.

La atmósfera que nos crea la novela, pues es a las claras una novela/cuento, es fantástica, no se le escapa ningún detalle; las tardes grises de lluvia predominantes, parecen que te mojan a ti también y con ello te ves envuelto en una tristeza/sentimiento que haces que te acerques todavía más, si cabe, a nuestros protagonistas; sus rencores te duelen; las palabras que no se dicen, las conoces; sus vidas destruidas que llevan en silencio y sin querer reconocerlo, te queman por dentro; en definitiva, te muestra a las claras todos los pormenores de personas que han crecido con la soga del terrorismo apretándoles el cuello y que la mejor manera de describirlo es como hace el autor, metiéndonos dentro, imbuyéndonos de todos los pormenores y clavándonos también a nosotros un dardo de dolor. “Nada más ver al Txato en el ataúd, su fe en Dios reventó como una burbuja. Incluso lo notó físicamente.”

Estamos hablando como si todo hubiera acabado y creo que no es así, los rescoldos están muy vivos, sobre todo en los pueblos; creo que harán falta varias generaciones para darse cuenta que no les oprime a nadie, que no tienen mermado ningún derecho y que todo se puede defender sin “ajusticiar” a nadie. En el último informe del Defensor del Pueblo ( Marzo 2017) dice que quedan más de trescientos casos sin juzgar. Esperemos que los niños nacidos en fechas posteriores del “alto el fuego”, estudien en los libros de historia (no como pasa en la actualidad), que fue la obra de unos fanáticos sin remordimientos y no de gudaris defensores del pueblo. “Quizá exagero, pero tengo el firme convencimiento de que también está en marcha la derrota literaria de ETA.”

Me alegra que esté en la lista de los más vendidos, pues creo que cuanta más gente lo lea, más conciencias removerá (sería un buen libro de texto de “educación para la ciudadanía”), había que hacerlo, y si los lectores son jóvenes vascos, mejor; se darán cuenta que no cualquier tiempo pasado fue mejor, que sus ascendientes no siempre tenían razón y que la vida es muy valiosa para tirarla por la borda a cambio de nada. Al autor además de decirle que ha escrito un libro muy bueno y que nos regala un final abierto a la esperanza, hay que darle las gracias por hacerlo de esta manera tan sencilla/didáctica, que nos hace comprender de una manera muy real, unos acontecimientos por los que todavía hay mucha gente llorando.

Acabo esta reseña con un párrafo que creo es muy definitorio del libro y de la situación que nos describe. La madre de un etarra hablando con el Santo: Y si lo que hemos hecho era tan malo, ¿por qué no lo paraste a tiempo? Nos dejas hacer y luego resulta que el sacrificio era para nada, que miles de vascos que amamos lo nuestro nos hemos estado equivocando como idiotas. Venga, Ignacio, que no se diga. Ponme a mi hija de pie, saca a mi hijo de la cárcel o no vuelvo a dirigirte la palabra nunca más. Concho, ¿no ves que también sufro?.


Mi puntuación es de 8,5 sobre 10.

miércoles, 8 de febrero de 2017

Un tranvía llamado Deseo (Tennessee Williams) (ALBA)

Escrita por Tennessee Williams en 1947, ganadora del premio Pulitzer y considerada como una de las obras más importantes de la literatura estadounidense. Según Arthur Miller: “el fruto más esplendido del método Stanislavski”. Representada en Broadway del 47 al 49 y origen de una película homónima de Elia Kazan, que le sirvio a Vivien Leigh para ganar un Oscar a la mejor actriz, entre otros premios. Gran interpretación de Marlon Brando

Pequeña joya literaria que se nos presenta en forma de obra de teatro, dividida en once escenas y, en la edición que leí, un prologo de Arthur Miller y un apéndice muy interesante consistente en una entrevista del autor consigo mismo. Su intensidad y falta de lo “politicamente correcto”, nos hará constatar, que la valentía a la hora de escribir también esta recompensada.

No hay buenos ni malos; depende de las situaciones, del momento inesperado. Así, una situación atroz y de perversión, puede que no lo sea para el afectado. Nadie tiene los valores definidos, nadie sabe lo que esta bien y sus consecuencias; son almas de nadie vagando en una frontera que pasa de la dicha al abismo sin darse cuenta. Viven como si cada mañana empezara su existencia, no le piden nada a nadie, no quieren rendir cuentas, su destino a largo plazo es el día siguiente y se recrean en sus miserias a fuerza de reclamarlas.

Nos cuenta la visita de una dama en horas bajas a su hermana que vive en un barrio pobre de Nueva Orleans. El choque emocional que la produce que habite en ese suburbio lleno de inmigrantes, es la base donde gira toda la trama. No entiende que alguien de su familia, clase alta venida a menos, forme parte de esa comunidad y lleve esa forma de vida tan vulgar. A partir de entonces y después de acusarla de huir y dejarla sola frente a todos los problemas en su casa familiar “¡Margaret, de aquella forma tan horrible! ¡Se puso tan enorme que no cabía en el ataúd! ¡Y hubo que quemarla como si fuera basura!”, la vida de Stella se desestabiliza de tal manera, que las cosas nunca volverán a ser como antes de su llegada, se ve en medio de las disputas entre Blanche y su marido, no sabiendo que camino tomar. No quiere asumir la mentira permanente en la que vive la hermana “BLANCHE: ¡Yo no quiero realismo! ¡Yo quiero magia!” y que a su marido se le podía calificar de todo menos delicado “STANLEY: ¡Pero mírate! ¿Tú te has visto? ¡Con ese vestido barato y viejo, alquilado a un trapero por cincuenta centavos! ¡Y con esa estúpida corona! Pero ¿quién te crees que eres, una reina?”. Nos inunda con unas situaciones comprometidas y tensas, con mucha carga sexual no explicita, que son las que nos tendrán en vilo durante toda la obra.

Parte importante para hacernos una idea amplia, son los vecinos y amigos de Stanley. A través de sus comportamientos nos introducen en una atmósfera que es lo que fielmente quiere representar el autor “(Una silla chirría contra el suelo. Stanley da un sonoro cachete en las nalgas de Stella.) STELLA (muy molesta): No tiene ninguna gracia, Stanley. (Los hombres se echan a reír. Stella se dirige al dormitorio)”. Sus peleas, boleras, póquer, alcohol, nos trasladan enseguida a ese ambiente irrespirable y banal, carente de toda profundidad como individuo “(Stanley se levanta hecho una fiera y llega hasta las cortinas. Se acerca a la radio y la coge con rabia. Grita una maldición y tira el aparato por la ventana.)”.

Uno de los puntos fuertes son sus diálogos. Ásperos, directos, sin ningún ápice de adornar o envolver lo que se quiere transmitir. No tiene ninguna consideración con el receptor y lo mas cruel, no hay remordimiento; es su manera de afrontar los hechos, forma parte de sus comportamientos cotidianos “MITCH (quitándole las manos de la cintura): No eres lo bastante limpia para entrar en la casa de mi madre”. Por el contrario, y como excepción, se descuelga con algunas frases como esta: “BLANCHE: ¿Tan tarde? ¿No te encantan estas largas tardes de lluvia de Nueva Orleans en las que una hora no es sólo una hora sino un trocito de eternidad caído en tus manos… y quién sabe lo que se puede hacer con él?”.

Resaltar algunos referentes en la obra del autor expuestas en este libro: sus continuas alusiones a un pasado en ruinas y no siempre confesable, la no aceptación del deterioro por el paso de los años, la fantasía trasladada a lo terrenal, ingenuidad encarcelada por un carácter dominante y una continua visión de lo visceral en contraposición a lo sosegado; reacciones brutales entendidas como ordinarias y exentas de condena.

Los perfiles de los personajes están muy bien definidos y debido a su variedad se nos hacen muy creíbles. Ninguno nos deja indiferente, asumen unos roles muy específicos, con sus connotaciones, en algunos casos muy primitivas que nos llevan a una decadencia con unos pequeños filtros de afecto. “Buscaba protección, en todas partes, en los sitios más… improbables…”.

Me ha gustado mucho, recomendable para aquellos que no busquen romances de cuento ni finales felices, sino para los que sean indulgentes con lo irracional y se abstengan de toda comparación con el mundo de nuestros protagonistas.


Mi puntuación es de 7,5 sobre 10.

miércoles, 25 de enero de 2017

Ruido de fondo (Don DeLillo) (SEIX BARRAL)

Escrito en 1985. En este año recibe el premio Nacional del Libro en la categoría de ficción. La revista TIME la incluyó en la lista de las 100 mejores novelas escritas en lengua inglesa entre 1923 y 2005. En palabras del autor "Una historia sobre el miedo, la muerte y la tecnología. Una comedia, por supuesto".

Algunas veces me pregunto para que sirven las reseñas. ¿Alguien lee alguna antes de adentrarse en el interior de un libro, sabiendo que la opinión no tiene que coincidir ni por asomo con la suya?, es más, seguramente no serán ni aproximadas las sensaciones que le produzca, por lo que le puede llevar a una nueva decepción o por el contrario a deleitarse de las omisiones o puntos de vista contrarios del creador.

Esta reflexión viene dada a raíz de la lectura de este libro y lo que sí tengo claro, es que para no llevarse un fiasco al tenerlo en sus manos, hay que saber muy bien lo que va a leer; no puede adentrarse en su mundo (el mundo de DeLillo) pensando que es una narración al uso, con su inicio, nudo y desenlace, porque seguramente nos encontremos a alguien que detestará al autor, le percibirá como un desequilibrado con obsesiones maníacas, y lo peor...le llevaran al mayor de los aburrimientos.

El autor (experto en diseccionar las costumbres y los miedos de una comunidad receptora de todo tipo de interferencias) nos quiere transmitir sus reflexiones, en lo concerniente a la cotidianeidad de nuestros actos en una sociedad cambiante, debido principalmente a elementos tan externos como puede ser la tecnología y un consumismo inadecuado. Utiliza los personajes a modo de meros transmisores, que con sus actos calculados tienen como objetivo mecánico hacernos ver y sentir las preocupaciones y sinsabores como un elemento más del entorno, sin pararse a desarrollar sus verdaderos sentimientos; los convierte en un medio no en un fin; nos priva de sus pasiones e intimidades, despojándoles de esa empatía, para mostrarnos lo que solo él quiere que sepamos.

Esta dividido en tres partes muy diferenciadas. En cada una se puede discernir un tema nuclear y como si de satélites se tratara, las distintas reflexiones personales envueltas en un argumento para que nos sea más digerible.

En la primera se podría decir que es una presentación, y ya nos da muestras de la estructura de la sociedad americana de los años ochenta, describiéndonos a nuestro Jack Gladney, casado cinco veces y con dos hijos a su cargo y a Babette que también aporta otros dos de anteriores parejas. Nos detalla a esta desigual familia como unos ciudadanos de clase media, influidos por factores externos superficiales (radio, televisión, publicidad, colores, neón...) dentro de su hogar, que los mediatizan hasta percibir una realidad distorsionada, influyendo en grado sumo en sus apreciaciones de todo lo que les rodea. Es la banalización intelectual por la carencia de unos principios sólidos; les llega glosado y por lo tanto adulterado. Nos muestra diálogos revestidos de trascendentes, tratándose solamente de noticias sobre cualquier nimiedad, pero que tienen ese halo de verosimilitud basado en el convencimiento del que nos lo transmite.

La segunda, el protagonista es un escape tóxico que amenaza al pueblo y por el que tienen que dejar sus hogares para trasladarse a un lugar seguro. Aquí podríamos resaltar la extrañeza de la situación por parte de Jack. Se pregunta en varias ocasiones como le puede suceder esto a él, profesor de Universidad, situación acomodada, familia, hijos...¡eso solo le pasa a los marginales, a los sin techo que se ven obligado a pasar todo tipo de penurias!. No lo llega a encajar bien pero no por el hecho en sí, sino por la incredulidad de que este pasando en realidad, eso de tener que dormir en un polideportivo, rodeado de gente huyendo de no sabe que producto contaminante, es demasiado para su encauzada y rutinaria vida.Tan sólo las catástrofes logran captar nuestra atención. Las deseamos, las necesitamos, dependemos de ellas. Siempre y cuando sucedan en otro lugar.”

Y la última es la mas reflexiva y quizá la mas farragosa, pues si bien en las anteriores sus apreciaciones sobre la muerte y el miedo a morir eran esporádicas, (preguntándose el matrimonio en varias ocasiones quien morirá primero) —A eso se reduce todo al final —dijo—. Nos pasamos la vida despidiéndonos de los demás. Pero ¿cómo despedirnos de nosotros mismos?”, aquí nos hace una amplia disertación en toda regla, acompañado de su amigo y confidente ( bien podría ser su conciencia o su alter ego), nos exponen como enfocar su llegada y como neutralizar sus efectos en base a planteamientos filosóficos y de modos efectivos de comportamiento. Nos presenta su obsesión recurrente para la consecución de un medicamento cuyo efecto no es retrasar la hora final, sino dejar de tenerla miedo—Es como si fuera nuestro propio miedo lo que la desencadena. Si pudiéramos aprender a no temerla, viviríamos eternamente.”; esto en lo que respecta a la parte científica. En las inquietudes humanas y en su proceder para disipar esa obcecación, es lo que realmente da miedo, pues si alguien con la cabeza no muy bien “amueblada” se dejara llevar por las consideraciones que están reflejadas y que atribuye a la violencia efectos balsámicos y justificativos como percepción curativa, tendríamos un serio problema.El que muere, sucumbe pasivamente. El que le da muerte, continúa viviendo. Qué ecuación tan maravillosa.” “Imagina, sin embargo, la sacudida visceral que se experimenta al ver al oponente desangrándose en el polvo.”

El relato no es entretenido, no es ameno, no tiene esa labor integradora que hace que vibres con su desarrollo; es frío, parece más un ensayo o unas especulaciones ejemplares que una novela, al último tercio le sobran discursos grandilocuentes y seguramente páginas, los hijos y los amigos de los hijos son repelentes...etc.; como esto era lo que el autor quería de nosotros, y como nos deja unos posos de pragmatismo mágico para hacernos meditar “¿Qué es la oscuridad? No es más que un nombre distinto que damos a la luz.” “Las multitudes se reunían fundamentalmente por este motivo. Se hallaban allí para ser multitud.” se puede decir que el libro cumple con creces su objetivo. Lo que no logro comprender es como dicen que fue un éxito de ventas en su día en EE..UU., creo que es un libro para minorías que esperan encontrar algo mas que los acontecimientos acaecidos a una familia de clase media americana. Y también decir, que a pesar de lo expuesto, no se me hizo desagradable leerlo, por eso y vuelvo al primer párrafo de esta reseña, si sabes a lo que te expones leyendolo, puede resultar hasta divertido.

Hay que reconocerle su valentía a la hora de afrontar algunos temas espinosos, como puede ser la vocación religiosa de sus integrantes, para ello nos deleita con una conversación de una monja sobre sus creencias que no tiene desperdicio “.—¿Es usted monja y no cree en el cielo?—Si no cree usted, ¿por qué iba a hacerlo yo?—Si usted creyera, a lo mejor creería yo.—Si yo creyera, no haría falta que creyera usted”. Otra sátira que se puede intuir, es en las universidades, la vacuidad de sus componentes (profesores) con sus groseras conversaciones “ —¿Dónde estabas tú cuando murió James Dean? (…) —¿Dónde estabas, hijo de puta? (…) —Estabas ocupado en hacerte una paja. ¿Es a eso a lo que te refieres? —Pregúntame por Joan Crawford.” y las peregrinas asignaturas que se crean basados en objetividades insustanciales (la comparación de Elvis Presley con Hitler y su dependencia de la figura materna es patológica pero esplendida) y así podríamos proseguir.... alguien que quiere ser famoso un instante y tener sus escuetas lineas en el libro Guinnes aunque para eso tenga que exponer su vida, las clases que daba la mujer a los ancianos de aprender a andar y a sentarse bien “Tenía que ir a dar una clase acerca de modos de sentarse, caminar y estar de pie.”....etc.

Me gusto mucho el sentido de humor, es muy sutil no se percibe “a bote pronto”, pero te hace sacar esa sonrisa, por su inteligente sarcasmo y construcción. Algunas veces lo consigue a base de expresiones surrealistas que nos dejan un poco noqueados. “En él transportaba una muestra de la más solemne de aquellas excreciones, algo que sin duda los analistas de guardia contemplarían con la deferencia, el respeto y el temor confusos que hemos llegado a asociar a las diversas religiones exóticas que existen en el mundo” “—No tengo nada en contra de la ropa deportiva en sí —dije—. Las sudaderas son prendas prácticas para cualquier ocasión. Sin embargo, preferiría que no te las pusieras para leerle cuentos a Wilder o hacerle trenzas a Steffie. Esos momentos tienen algo enternecedor que la ropa deportiva estropea.” “—Puede ocasionar la muerte del sujeto. —¡Exprésese con claridad, por todos los diablos! ¡No soporto esa jerigonza moderna!”

Lo que no cabe duda es que te deja huella, es difícil de olvidar. No sé si nos volveremos a encontrar Señor DeLillo, pero estaré preparado para compartir con usted sus miedos, filias y fobias y recorreremos más camino sabiendo lo sinuoso que es, cuando le da por ponerse trascendente.


Mi puntuación es de 5 sobre 10.